obra nº 9 - imprimir

Otra larga espera

 

Personajes: Julio, ecuatoriana 1, ecuatoriana 2, matrimonio gitanoEstación Sur - Madrid

(01'15h. Julio llega la estación de autobuses de Madrid tras un concierto de Bon Jovi. Está cerrada. Tiene miedo y no sabe dónde regugiarse. Llegan dos ecuatorianas vergonzosas)

Ecuatoriana 1- Hola, disculpa. ¿sabes si está abierta la otra puerta? Es que tiene que llegar un familiar, y no sabemos a qué hora.
Julio- (muy amable) No lo sé, sólo he visto esta.
Ecuatoriana 1- Ah. Pues vamos a verla, gracias.
Julio- (rápidamente sin perder la oportunidad) Perdonar, ¿os importa que os acompañe? Es que estoy sólo y aquí...
Ecuatoriana 1- Claro, claro.
(La ecuatoriana 2 mira con cara de no tenerlo muy claro)
Julio- (mientras andan) Pues resulta que yo voy a Valencia y el último autobús salía a la 1 y yo he llegado a la 1'15.
Ecuatoriana 1: Ah.
(Dan la vuelta a la estación pero está cerrada. Deciden sentarse en los escalones a esperar. Aparece un matrimonio de gitanos)
Hombre gitano- ¡Ay, no puede ser! ¡No me digáis que está cerrada! ¡Ay nena y ahora qué hacemos¡ ¿Y a qué hora abren?
Julio- supongo que a las 5 o las 6.
Hombre gitano- ¡AY! Es que tenemos que llegar a Badajoz, al funeral de un familiar que se nos ha muerto. ¡Ay como no lleguemos! Nena qué hacemos, nos vamos o nos quedamos. Pues si estos chicos se esperan, pues ya nos quedamos, ¿no? Pues "ale", a sentarnos. Nos quedamos nena, verdad, nos quedamos. Muy bien, a esperar todos juntos.

(Los cinco están en las escaleras en posición de foto familiar. Se miran unos a otros. Julio saca un paquete de pipas y ofrece. Miran el vacío mientras comen. La ecuatoriana 2 no para de mirar su reloj, poniéndose nerviosa, los observa a todos con cara de miedo. El hombre gitano pregunta constantemente a qué hora abren la estación, no para de hablar. Julio siente sueño, pero no quiere dejar de estar alerta para no quedarse sólo. La ecuatoriana 1 cuenta su vida. La mujer gitana empieza a mover nerviosamente el pie, se van contagiando uno a uno. Empiezan a llegar taxistas a la parada que hay frente la estación y se juntan en reunión. Julio se asusta porque recuerda la película "Taxi", y mira a sus acompañantes. Los taxistas se acercan al maletero de uno de ellos, sacan una baraja de cartas y juegan al pocker. Julio suspira. Acaban la partida y se marchan al trabajo. Esto lo repiten cada hora)

Hombre gitano- ¡Ay no pasan las horas! Oye niño a qué hora abren la estación.
Julio- (queriendo disimular que está harto de la pregunta) Creo que a las 5 o las 6.
Hombre gitano- ¡Ah! Pues ya son las 5, no deben de tardar.
(A las 6 abren las puertas de la estación. Todos suspiran y ríen. Se dan besos, se desean suerte y se marchan cada uno hacia su autobús)

Hombre gitano: (hablando desde lejos) Oye niño, ¿a qué hora saldrá tu autobús?
(Julio dice adiós con la mano riéndose. La mujer gitana le estira del brazo haciéndole señas de que es un pesado. Todos salen).