obra nº 2 - imprimir
Los encuentros psicóticos de Clara
Personajes:
Mario, Clara, Enfermera
( Aparece Clara, una mujer de 31 años sentada entre cojines la cual lleva todo el pelo despeinado, unas ojeras muy notables y un pijama)
Clara- (entre risas estremecedoras) Mirad en que lugar tan horrible me han encerrado (vuelve a reír) y todo porque dicen que estoy loca. (exaltada) ¡Loca yo, Clara González! ¡La escritora más reconocida en este país! ¡Locos lo están ellos!
(Se abre la puerta, y entra en escena un señor muy serio)
Mario- Buenos días señorita, ¿cómo se encuentra hoy?
Clara- (Irónica) Pues no sé, dígamelo usted...
Mario- Bueno, por lo que veo se ha levantado con el pie izquierdo...
Clara- ¡No me venga con tonterías y sáqueme ya de aquí!
Mario- Primero túmbese, relájese y dígame que le pasa por la cabeza.
Clara- Primero, usted no puede decirme lo que he de hacer y segundo, o me saca de aquí o llamo a mi agente.
Mario- ¿Pero que dice señora? Usted no tiene ningún agente.
Clara- ¿Ah no? ¿y quién es ese señor que me viene a visitar cada día?
Mario- Señorita, ese es su padre.
Clara- Yo no tengo padre, mi padre está en América
Mario- No señorita, el que está en América es su novio, y por favor túmbese y deje expandir su mente en vez de confundir todo lo que digo, porque ya me está cansando.
Clara- (nerviosa de un lado para otro de la habitación) No puede estar en América porque ayer por la noche estuvo conmigo.
Mario- (conteniéndose y muy sereno toma apuntes) De acuerdo, dígame a qué vino.
Clara- A verme por supuesto.
(Mario pone caras como pensando que está loca y que ve visiones)
Mario- Mmmm... interesante, y ¿qué hicieron?
Clara- (acercándose sensualmente a Mario) Si quieres... puedo mostrártelo...
Mario- (retrocede conforme ella avanza hacia él) ¡No por Dios! Deje de perseguirme y vuelva al sofá.
Clara- (no hace caso de lo que Mario le dice, y sigue hablando) ¿Le doy miedo señor loquero?
(Mario arrinconado por Clara que no le deja escapar, no puede articular palabra)
Clara- (Irónica de nuevo) por favor, no diga nada, una imagen vale más que mil palabras (ríe, y comienza a desabrocharle los botones de la camisa)
Mario- (consigue escapar, pero tropieza y cae al suelo)
Clara- (a gatas avanza hacia
él y se le abalanza) El loquero tiene miedo de una pobre e indefensa
paciente... (negando con la cabeza, como si eso no pudiera
ser posible)
Cambiemos los papeles señor doctor... ¿qué le parece
si soy yo ahora la que hace las preguntas y usted el que las responde? (sin
dejarle hablar siquiera) bien, empecemos.
(Clara se incorpora dejando en el suelo a Mario muy asustado)
Clara- Dígame, ¿qué pasa por su cabeza?
Mario- que usted está muy loca, y que no sabe lo que hace.
Clara- ¿Ah sí? ¿Tan loca estoy? Perdone usted señor mío, pero pensaba que aquí el paciente esquizofrénico era usted.
Mario- Pero que está diciendo, ¡Oh Dios, está realmente como una cabra! De acuerdo, de acuerdo, tranquilicémonos... ¡SOCORRO! ¡ENFERMERA! ¡HE PERDIDO EL CONTROL DE MI PACIENTE!
Enfermera- (aparece por la
puerta nerviosa y corriendo. Al ver a Mario en el suelo y a Clara “en
su poder” sonríe y envía una mirada cómplice a
Clara) ¿Qué está pasando aquí? No me parece
nada profesional que esté dando la sesión en estas condiciones
(lo mira y se ríe). Por Dios levántese
del suelo e imponga un poco de respeto a la paciente...
Aunque visto lo visto, mejor me voy y les dejo continuar con lo que estaban
haciendo...
(La enfermera se va como si la cosa no fuera con ella)
Clara- Ya has oído a la enfermera, ha dicho que sigamos con lo nuestro.
Mario- ¡Usted y yo no tenemos nada!
Clara- Y si no tenemos nada... ¿qué hace usted en el suelo con la camisa desabrochada?
Mario- ¡Estoy en el suelo porque he tropezado, y la camisa está desabrochada porque usted se encargó de hacerlo!
Clara- No me puede negar lo evidente... yo le gusto y eso le pone nervioso.
Mario- Sí, me pone nervioso. Y no, ¡no me gustas!
¡Enfermera! ¡Socorro!
Enfermera- (entra rápidamente) ¿Qué pasa ahora?
Mario- (se incorpora) ¡Por favor llévese a esta señora! ¡Nuestra sesión ha terminado! (tajante)
Clara- (Se hecha al suelo e intenta resistirse) ¡Nooooo! No aún no he acabado contigo...
Mario- Sí lo has hecho, y por suerte... (aparte, aliviado)
(Mientras tanto la enfermera hace grandes esfuerzos por llevársela de la habitación. Clara consigue librarse y le dice con un tono cómplice a la enfermera)
Clara- Oye, ¿no crees que es un poco raro el comportamiento del doctor?
Sólo estaba teniendo mi sesión y de repente se ha vuelto loco
y ha empezado a decir que yo le atraía muchísimo y ha empezado
a desabrocharse la camisa...usted ya me entiende...
Y claro, al ver que yo me resistía se ha enfadado y le ha llamado a
usted... (haciéndose la inocente)
Enfermera- Pero él ha dicho que era usted...
Clara- Pero ¿no lo ve? ¡Está desquiciado!
Enfermera- Pues... ahora que me fijo... la verdad... ¡sí! ¡Oh Dios mío! ¡Tenemos que hacer algo! No podemos dejarlo salir así... podrían despedirle.
Clara- de acuerdo, ya lo tengo, lo atamos y le hacemos entrar en razón.
Enfermera- mujer, ¿no es un poco drástico?
Clara- Si a usted le parece drástico prevenirnos de una posible violación... allá usted.
Enfermera- si me lo pinta así... de acuerdo.
(Mientras que Mario estaba arrinconado de miedo pensando en lo que dos mujeres estaban especulando la enfermera sale a por una cuerda y rápidamente vuelve y entre las dos consiguen amarrarlo con tal de que no “las viole”)
Mario- ¡Pero estáis locas! ¡¿Que hacéis? ¡soltadme!
Enfermera- Sí claro, y que nos viole...
(Clara le da un codazo)
Mario- ¡Aquí nadie va a violar a nadie... además se han visto... nadie en su sano juicio querría hacerles algo a ustedes!
Clara- ahora insinuará que no somos lo suficientemente atractivas para usted...
Mario- No, no, me refiero a que...
Enfermera- (sin dejarle hablar) ¡ De acuerdo... ahora ya puede prepararse, ¡porque nadie se atreve a decirnos algo tan mezquino!
Clara- (a parte le dice a la enfermera) ahora le enseñaremos de lo que somos capaces.
Enfermera- ¿Y qué haremos?
Clara- (le dice algo al oído)
Enfermera- (conforme se lo va diciendo va sonriendo malévolamente) ¡Perfecto!
(se acercan a Mario lentamente)
Mario- (muy asustado) ¿Qué hacéis? ¿Por qué me miráis así? ¡Por favor soltadme!
(Clara le va quitando la camisa ya desabrochada, y la enfermera hace indicios de quitarle los pantalones)
(se apagan las luces pero la acción continua por un breve momento)
Mario- (grita)
Clara y la Enfermera- (ríen)
Fin